martes, 21 de junio de 2016

Entrega del material solidario en el Hospital Regional de Bata

Recientemente, solicitábamos vuestra ayuda para la recogida de gafas de sol usadas para Guinea Ecuatorial, donde son muy necesarias. Una vez de vuelta del viaje en el que hicieron entrega del material recogido en el Hospital Regional de Bata, los profesores Esther Gil, Carlos Fernández y Sara Osuna han hecho llegar a la Biblioteca el siguiente mensaje dando las gracias a todos los que de una u otra manera han colaborado en esta acción solidaria que ha implicado a toda la UNED y en la que la Biblioteca ha participado poniendo su granito de arena:


Realizando la entrega del material óptico en Guinea
Hola,

Nos encargamos de recoger las gafas graduadas usadas para llevarlas a Malabo, en Guinea Ecuatorial. En este correo queremos daros las gracias y contaros cómo fue.

Llevamos unas 200 gafas de sol y graduadas (sin funda), y además cristales sin cortar. Os mandamos (al final) una foto con la entrega. Hicimos la entrega a un colaborador de Santos, que es un óptico guineano que se formó en la UPC dentro de un proyecto de Ópticos del mundo, y que regresó a Bata a trabajar con programas de salud visual, al principio con dos personas de esta ONG. A él ya le hicimos la entraga del material qeu llevamos en septiembre de 2015.

En este correo, os escribimos a muchos que colaborasteis y difundisteis la información, a quien nos dio permiso para poner las cajas para la recogida… Disculpad por no hacer un correo para cada uno, pero pensamos que así es más fácil llegar a todos. Hubo muchas personas que se implicaron y nos ayudaron, poniendo cajas y carteles para recoger gafas, recogiendo gafas en los distintos edificios, buscando y trayendo gafas de casa, recogiendo gafas por su cuenta o aportando cristales sin cortar que fueron muy bien recibidos.

Os pedimos, si podéis y si reenviasteis nuestro primer correo pidiendo gafas, que enviéis también este, porque queríamos daros las gracias a todos y contaros cómo fue todo.

Carlos, Sara y Esther


miércoles, 15 de junio de 2016

El despilfarro de alimentos: una preocupación social y ambiental


El hambre sigue siendo una asignatura pendiente, sin embargo, en el mundo se producen alimentos más que suficientes: cada año más de una tercera parte de los alimentos producidos se pierde o se desperdicia. Recuperar tan sólo la mitad de esa cantidad podría bastar para alimentar al planeta. 

Además de los efectos sociales y económicos, este despilfarro produce graves efectos ambientales. Según las estimaciones de la FAO, en la producción de los alimentos que finalmente no se consumen, se desperdician 250 km3 de agua, se desprende una gran cantidad de CO2 a la atmósfera (3.300 millones de toneladas de gases de efecto invernadero) y se sobreexplota el 28% por ciento de la superficie agrícola del mundo.


No sólo los productores, envasadores, transportistas y distribuidores de alimentos son responsables de esta situación, se calcula que en la Unión Europea los consumidores son los causantes del 42 por ciento del desperdicio.  


Los Bancos de Alimentos

La incongruencia de que a la vez que buena parte de la población mundial sufra la lacra del hambre habiendo exceso de alimentos, ha hecho que algunas entidades tomen cartas en el asunto. Así, en 1967 en Estados Unidos surgieron los primeros bancos de alimentos con una doble intención: combatir el hambre y reducir el despilfarro. Con el tiempo, se ha añadido un tercer reto, reducir el impacto medioambiental. 

En España, existe la Federación Española de Bancos de Alimentos que se compone de 55 asociaciones sin ánimo de lucro que operan en todas las provincias como auténticas empresas, gestionando los recursos que reciben y con una plantilla de 2700 voluntarios, que en su mayoría son jubilados que aportan sus conocimientos profesionales y su trabajo de manera desinteresada. 

Cómo funcionan

El banco de alimentos contacta con empresas que estén dispuestas a donar gratuitamente sus excedentes de alimentos. Las razones por las cuales las empresas crean excedentes son muy variadas: defectos de envasado, de etiquetado, políticas fallidas de marketing, etc… También se reciben productos no excedentarios que algunas empresas donan generosamente. 

Además de la aportación de las empresas alimenticias, se realizan colectas de muchos tipos, entre ellos, las campañas de recogida de alimentos en supermercados y de particulares. Las subvenciones y ayudas de dinero mantienen la estructura mínima de un banco de alimentos: una nave de almacenamiento, cámaras frigoríficas, pesas, carretillas, transportes, teléfono, etc. Los alimentos se almacenan, en general por breve tiempo, de forma que estos puedan, ser distribuidos y consumidos dentro de plazos de consumo preferente.

En contra de lo que se podría pensar, los bancos de alimentos no entregan los alimentos a los particulares directamente, sino que utilizan como intermediarios centros asistenciales adheridos a los bancos.

La última campaña que está realizando la Federación de Bancos de Alimentos junto con la Obra Social la Caixa, se denomina Ningún niño sin bigote y consiste en una recogida masiva de leche para los 300.000 menores que más lo necesitan en España. Hasta el 15 de julio se pueden realizar donativos económicos en los cajeros de La Caixa, vía online o por SMS.