viernes, 25 de noviembre de 2016

Echa una mano: ayuda a salvar Doñana

El entorno de Doñana es uno de los humedales más importantes de Europa, un paraíso de marismas, dunas y pinares, que es clave para la conservación de gran cantidad de especies de aves migratorias y uno de los espacios naturales protegidos españoles más conocidos en el mundo. Sin su existencia, la supervivencia de especies como el lince ibérico, el águila imperial y multitud de aves acuáticas se vería muy seriamente comprometida. 

Sin embargo, en los últimos tiempos este amplio espacio natural, declarado reserva de la biosfera, que incluye un parque nacional, un parque natural y otras figuras de protección, patrimonio mundial de la UNESCO, está literalmente contra las cuerdas. Acorralado por infraestructuras, con graves problemas de agua a causa de las continuas captaciones ilegales (el agua que alimenta la marisma ya se ha reducido en un 80%), con la amenaza constante de que se repita el desastre de Aznalcóllar y acosado por proyectos como la construcción de un almacén subterráneo de gas o el proyectado dragado del Guadalquivir, se encuentra en un momento crítico para su supervivencia.

WWF, la organización conservacionista que compró y donó a nuestro país los terrenos que fueron el germen del parque nacional, ha dado la voz de alarma:  hoy Doñana está más amenazada que nunca por la actividad humana descontrolada. La situación es tan grave que de no frenar las amenazas actuales, la UNESCO podría incluirla en Lista de Patrimonio Mundial en Peligro en 2017. 

Por eso esta ONG ha iniciado una campaña que pide nuestra colaboración para que el Gobierno central y la Junta de Andalucia cumplan con su responsabilidad. España debe emitir un informe el 1 de diciembre que presente las medidas que va a tomar para cumplir con las recomendaciones de este organismo internacional.  

La UNED firma la Carta de la Tierra

Carta de la Tierra
A instancia de María Novo, titular de la Cátedra UNESCO de Educación Ambiental y Desarrollo Sostenible de la UNED, nuestra universidad se ha adherido a la Carta de la Tierra.

El documento, fue rubricado por Alejandro Tiana, rector de la UNED, y como testigos de honor por, Federico Mayor Zaragoza, presidente de la Fundación Cultura de Paz, Juan María Alzina de Aguilar, secretario general de la Comisión Española de Cooperación con la UNESCO,  María José Carrillo, presidenta de la Fundación Valores y la Catedrática de la UNED, María Novo.
La adhesión de la UNED, a la “Carta de la Tierra”, se fundamenta en la trascendencia razonada de su significado, que se plasma en los puntos que Alejandro Tiana, rector de la UNED rubricó como un compromiso de esta institución educativa, que asume, que:

“La Carta de la Tierra es una declaración de principios fundamentales para la construcción de la comunidad del Siglo XXI. Se basa en las ideas de interdependencia, responsabilidad compartida y sostenibilidad de las formas de vida humana sobre el planeta. Su objetivo es establecer una ética ecológica y social que contribuya a crear una sociedad mundial más equilibrada ecológicamente y más equitativa socialmente…
 
En la suma de esfuerzos por un mundo mejor, la UNED se declara: 

Preocupada, por los avances hacia un mejor futuro común, en el que la protección ambiental y el desarrollo sostenible de los pueblos pueda darse bajo principios éticos que garanticen una convivencia armónica de los seres humanos y los pueblos entre sí y de toda la humanidad con la naturaleza. Teniendo en cuenta, que la Carta de la Tierra presenta un planteamiento holístico y coherente para responder a los problemas interconectados a los que se enfrenta la comunidad mundial. Considerando, que la Carta de la Tierra es una declaración que promueve el respeto y la responsabilidad para con todos los seres vivos, así como la integridad ecológica, la justicia social y económica, la democracia, la no violencia y la paz. Reconociendo, que la Carta de la Tierra es el resultado de un proceso de consulta multicultural e intersectorial llevado a cabo durante las últimas décadas que resume los valores y principios fundamentales para la sostenibilidad de nuestras formas de vida. Resuelve adherirse y avalar formalmente la Carta de la Tierra, reconociendo que la misma constituye un importante referente ético para el desarrollo sostenible” Nos comprometemos, a utilizarla como guía y marco ético para la toma de decisiones, en el desarrollo de planes y políticas y como instrumento educativo para el desarrollo sostenible, bajo la visión y las metas del documento que buscan un mundo justo, atento a los valores de la Tierra y a la paz y no violencia”.

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