jueves, 20 de abril de 2017

El 25 de marzo se celebró la Hora del Planeta

La Hora del Planeta es una campaña de WWF que empezó en 2007 en Sidney, Australia, con el gesto simbólico de apagar la luz durante una hora como muestra de la lucha contra el cambio climático. Diez años después,  se ha convertido en la mayor iniciativa mundial en defensa del medio ambiente y una llamada a movilizarse y a actuar de forma constructiva en defensa de nuestro amenazado Planeta.


2016 ha sido el año más cálido registrado desde 1880. Y desde que comenzó este siglo, cada año ha batido el récord de temperatura del anterior. El cambio climático es ya evidente en todo el Planeta y especialmente en regiones como el Ártico. Pero al mismo tiempo hay razones para el optimismo, el 4 de noviembre de 2016 ha entrado en vigor el Acuerdo de París para frenar el cambio climático. Este acuerdo mundial marca un punto de inflexión y el comienzo de una gran transición global hacia un desarrollo y una economía limpia y baja en carbono. 

Muchos avances están ya en marcha y son la prueba de que hemos iniciado este camino sin retorno: China ha paralizado la construcción de centrales de carbón, algunas compañías aseguradoras, ciudades, bancos y fondos de inversión han dejado de invertir en combustibles fósiles, el coche eléctrico rueda ya con un futuro prometedor, cada vez más países apuestan por energía 100% renovable… y los ciudadanos empujan con fuerza para acelerar este cambio. Gobiernos e instituciones, organizaciones, empresas y ciudadanos de todo el mundo se están movilizando y están trabajando para acelerar este cambio.

Este año con la Hora del Planeta se ha querido animar a toda la sociedad a sumarse a este gran movimiento, a hacerlo imparable y a evitar cualquier marcha atrás.

[Saber + sobre la Hora del Planeta]

Echa una mano: Plantación de madera amenaza a más de mil orangutanes

Los orangutanes necesitan bosques intactos (© Globalfilm)
La selva tropical de Sungai Putri, uno de los últimos refugios para los orangutanes de la isla de Borneo. Más de mil orangutanes viven en los bosques pantanosos al oeste. Su supervivencia está en peligro: una empresa pretende establecer plantaciones de madera para la industria papelera. ¡El presidente de Indonesia debe intervenir ya!

Sungai Putri es el río que baña este ecosistema particular de la costa suroccidental de Borneo: un bosque en la turbera pantanosa de 550 kms cuadrados; un tercio de bosques primarios.

Más de mil orangutanes viven en las espesas coronas de los grandes árboles –tan escondidos que los científicos no los descubrieron hasta hace cien años. La población local siempre ha sabido de la existencia de los “hombres de los bosques”.

Ahora, su supervivencia está en peligro: la empresa maderera Mohairson Pawan Khatulistiwa excava desde diciembre 2016 canales en el suelo de la turbera para secarlos y prepararlos para plantar árboles de crecimiento rápido.

La ley y la naturaleza le importan un comino a la empresa: después de los terribles incendios de 2015, el gobierno indonesio prohibió totalmente plantaciones nuevas en bosques primarios y en turberas.

“No se puede hablar de proteger las selvas tropicales y turberas con la boca pequeña”, dice Agus Sutomo de Link-AR Borneo, organización amiga. “El gobierno tiene que actuar ya contra la destrucción de la naturaleza”

No sólo para los orangutanes, también para las personas es vital proteger las turberas pantanosas. Las turberas almacenan grandes cantidades de carbono; la tala las libera a la atmósfera y calienta el clima. Los incendios de las selvas y turberas indonesias causan entre el 15 y el 30% de las emisiones globales.

Ambientalistas alertan al ministerio de bosques y al departamento que controla las turberas. Parece ser que la empresa tiene una concesión en el área de importancia ecológica.

El agua del Sungai Putri pasa por un área única de lagos y paisajes pantanosos el gran río Kapuas. En este humedal, el más grande de agua dulce de Asia, los orangutanes tienen buenas probabilidades de sobrevivir.

Exije al gobierno que proteja las turberas de Sungai Putri.

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El tráfico ilegal de vida salvaje ataca los grandes santuarios naturales

La caza, la pesca y la tala alcanzan a un tercio de los sitios Patrimonio de la Humanidad, según un informe de WWF

Publicado por JAVIER SALAS en El País.com
18 ABR 2017 - 06:58

Entre 1970 y 2012, la población mundial de vida salvaje se redujo en casi un 60% de media, y la captura ilegal de especies fue uno de los principales impulsores de esta disminución. Por este motivo, los lugares declarados Patrimonio Mundial de la Humanidad se han ido convirtiendo en el último reducto de conservación de los más importantes tesoros naturales. Allí se encuentran un tercio de los tigres y un 40% de los elefantes africanos, por ejemplo. Pero ni siquiera la especial protección que disfrutan estos valiosos enclaves está logrando contener el avance del tráfico ilegal de vida salvaje.

Un cachorro de tigre interceptado cuando se comerciaba con un grupo de ellos con destino a China.
La caza furtiva de especies animales vulnerables y en peligro de extinción ha sido notificada en al menos 43 sitios del Patrimonio Mundial

Casi el 30% de los sitios Patrimonio Mundial sufre hoy la tala, la caza o la pesca ilegal. "La caza furtiva de especies animales vulnerables y en peligro de extinción ha sido notificada en al menos 43 sitios del Patrimonio Mundial, y la tala ilegal de especies de plantas valiosas, en 26 áreas. La pesca ilegal ha sido notificada en 18 de las 39 áreas costeras y marinas actuales", alerta un informe publicado por la organización conservacionista WWF con el respaldo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN).